La historia de Catherine Parra

Catherine Parra pasó su infancia en París. A pesar de tener pasión por la costura desde niña decidió introducirse en el mundo de la comunicación. Realizó entonces su carrera universitaria en el ámbito de la publicidad disfrutando del ambiente creativo de la agencia de publicidad en la que trabajó tras finalizar sus estudios.

Tras el nacimiento de su primer hijo tomó la decisión de pasar más tiempo con su familia y se instaló en el sur de Francia, en la ciudad de Aix-en-Provence. Allí pasaba la mayor parte del día renovando y fabricando muebles, y dando rienda suelta a sus habilidades de escultura y pintura.

Fue entonces cuando Catherine decidió seguir la carrera que realmente le gustaba: la creación. Empezó por volver a la escuela en Marsella, escuela especializada en el diseño textil. Aprendió técnicas de fabricación, así como las materias y sus propiedades. Completó su formación como diseñadora especializada en decoración y aprendió las reglas para una buena gestión de microempresa en este sector, sus métodos de comercialización y abastecimiento.

Sin embargo, un evento sin importancia alejó a Catherine de la decoración en 1999.

Un día, en un mercadillo de calle, Catherine compró un pequeño lote de mantas del ejército y tuvo la brillante idea de diseñar y fabricar un bolso para ella misma con esta materia. Poco después, al entrar en una tienda de ropa en Aix-en-Provence, la comerciante preguntó por el origen del bolso que Catherine lucía. Convencida de que podría gustar a sus clientes, la comerciante pidió algunos ejemplares para probar suerte.

A partir de ese momento, Catherine comenzó a diseñar bolsos que se vendieron en varias tiendas de Provence.

El nacimiento de una marca

Catherine inició colaboraciones como diseñadora durante un par de temporadas hasta que,finalmente decidió crear su propia marca y firmar sus productos con su nombre.

En 2003, Catherine Parra se trasladó a Barcelona para ampliar sus conocimientos sobre la piel en los talleres de fabricación españoles. Apasionada por el universo de los zapatos desde niña decidió crear zapatillas de ballet para su colección. Ampliando hasta día de hoy su gama de calzados con zapatos de tacón, sandalias, deportivas, mocasines y botas. 

Desde entonces, la diseñadora propone también una gama de accesorios entre los que encontramos bufandas y carteras con su propio estilo.

Expansión internacional de la marca

Actualmente, sus productos se venden principalmente en Francia. No obstante, Catherine Parra comercializa en países de Europa occidental como Italia, España, Bélgica, Alemania, Suiza u Holanda, así como también en Estados Unidos e incluso en el continente asiático, concretamente en Japón.